Toda empresa que viaja necesita una política — y cuanto más clara, mejor. El desafío es hacer que se respete sin volverse burocracia.
Una buena política equilibra tres variables: ahorro, seguridad del colaborador y fluidez del proceso. Cuando una se exagera, las otras pagan el precio.
La consultoría correcta ayuda a diseñar reglas inteligentes, alineadas con la cultura de la empresa y soportadas por el Travel Manager elegido.